Sobre un crimen inconcluso
No se que pasa ni que pasará, pero lo que se, con razón y acierto prolongado en sonido de refri, es que la comida se va a podrir e inevitablemente lo que le sobra al cuchilllo servirá para delatar de donde a donde fue el tajo, en que parte del cuerpo y quien fue responsable si es que el canalla, por abuso de inteligencia, ha artificiado un poco su cabeza para no dejar huella alguna, más que la noción de un todo. Aquí el asesino no es nadie, son todos.
- !Miren sus manos bastardos de mierda, rojas como la sangre y sucias como la mierda en una digestión de comida china!.
Cámaras: Sabemos nosotros quién fue, pero todos son iguales, del mismo color, algunos con barba, otros con cabello largo...
- !Calla hija de puta, bocina de mierda!
Un batazo quiebra los monitores donde se emitían los registros verbales.
Ya es hora de que empiece, estos disfraces están desgastados y el juego se parece más al monopoly que a como lo hacíamos antes. El control es jugar pinche monopolio.
El hombre se pasa una navaja comenzando a tajar desde la frente hasta el cuello. Un cuerpo azul extremadamente baboso oprime un botón de un artefacto. Una cápsula comienza a inflamarse hasta adaptarse al cuerpo de la cosa azul.
"!Es hora de la fiesta!"
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