Las hormigas callan
caminan, labran.
Prisioneras del látigo
de una reina atroz.
Las hormigas esperan
sueñan, suprimen la voz.
Cada paso les pesa
el mundo entero.
Cada paso infecta
su mirada, incendio.
La llama baila,
la hormiga canta.
El sueño resbala,
la rutina harta.
¿Qué vida es un silencio
perpétuo, más longevo
que el mismo juicio
sin nunca nada nuevo?
La hormiga muere
justo antes de nacer.
Glorioso miligramo,
única esperanza: creer.
Prodigioso miligramo,
que despierta las pasiones,
de los hermanos el reclamo,
y del destino perdiciones.
Las hormigas callan
caminan, labran.
Hallan.
La muerte.
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